
In Memoriam 1946-2004
RETROSPECTIVA
Con esta muestra retrospectiva, montada teniendo en cuenta fundamentalmente el fondo de obra o colección que pertenece a la familia del artista, se pretende evidenciar el proceso evolutivo en su trabajo.
Indudablemente el punto de arranque en la globalidad de su obra fue el dibujo, el cual ejecutó con mucha solvencia, pero sobre todo con eficacia, convirtiéndose en uno de los dibujantes más destacados de su generación y poniéndose así en consonancia con la tradición artística del Renacimiento que descubrió el origen del arte en el dibujo.
En su búsqueda por encontrar el medio de expresión que más se acomodara a sus intereses y en procura de evitar el facilismo que le prodigaba su extraordinario talento innato para el dibujo, investigó sobre el grabado y las posibilidades de sus diversas modalidades técnicas apropiándoselas con decisión y llegando a un alto nivel de desempeño en el grabado en hueco sobre metal, especialmente en el aguafuerte, el aguatinta, la cerablanda, pero también en el intaglio, las cuales no tuvo reparo en combinar y, además, obteniendo resultados descollantes en la fusión del grabado y el dibujo (en el monotipo) como recursos esenciales para expresar sus planteamientos conceptuales y su más refinada creación poética. Efectivamente la exploración a conciencia de los materiales y de los medios, fue la que le permitió llegar con claridad y seguridad a ese poderío y a esa capacidad de sugerencia que brindan sus monotipos intervenidos que, a criterio de los expertos, marcan sin duda el punto más alto en el arte nacional en esa técnica.

La obra de Luis Fernando Mejía Jaramillo se renovaba permanentemente en procura de nuevos horizontes, lo cual es posible comprobar cuando se confronta el devenir incesante de sus diversos focos de interés. Sus obras, de pulcra factura, dan la sensación de estar elaboradas a cabalidad, de haber sido eJecutadas con dedicación, con la paciencia propia de un orfebre.

En el discurrir de su trabajo, a través de los años, se ve una marcada tendencia a salir de la línea escueta o a veces con ciertos acentos de color para dar paso definitivamente a la invasiva mancha del color, de lo fijo a lo inestable o mutante, de las afirmaciones a las sugerencias, de la mirada extrovertida a la pura introversión, y en fin, una clara decisión de emprender, como lo afirma el profesor Carlos Arturo Fernández, una búsqueda incesante de "universos más hondos de significación, más allá de la corteza de lo visible", y eso se expresa, con mayor evidencia, en la que sin duda se puede considerar como su obra cumbre los iCulpables!, iniciada en 1999, ejecutada principalmente en la técnica de monotipo y a la que precisamente el artista se hallaba entregado con el mayor empeño en la época de su fallecimiento, dejando terminados aproximadamente 90 trabajos, entre dibujos, monotipos, grabados y óleos, y respecto de la cual contempló derivaciones que el azar lamentablemente le impidió realizar.
El artista dio muestras fehacientes, tanto en su vida como en su obra, de haber ido mucho más allá de la corteza de lo visible. Evidentemente, como el gran observador que declaró ser, casi ocupando el puesto de la lechuza, no solamente se dedicó a ver, sino que reflexionó profundamente sobre lo que vio llevándonos de la mano a través de su obra, prevalido de sus excepcionales dotes artísticas y su inteligencia, para señalarnos lo que, tras el velo de las apariencias, él había descubierto.
